Con un poco de suerte…
La vida es… todo.
Creo que la vida es maravillosa, radiante, llena de experiencias del día a día, en donde tenemos que enriquecernos. “No puede pasar un día, sin que aprendas nada”, me decía mi papa, cunado era chico.
Pero el aprendizaje, a veces llega de lo mas amado, de lo profundo del corazón, la emoción de aprender de la vida, con el espíritu, causa, que los ojos se nublen, que las piernas tiemblen y que el espíritu se quiebre en un suspiro que llega al cielo…
Martha mi hija, escribió lo siguiente para el periódico de la escuela… Estoy lleno de vida y emoción… y lo comparto..
“Con un poco de suerte…”
Todos los días vemos noticias terribles por todos lados. En los periódicos, en la tele, en la radio. Que si una bomba mató a tantos, que si la inseguridad, que si los políticos, las enfermedades, el terrorismo….
Y yo me pregunto ¿Qué es lo que nos hace seguir a pesar de todo?
Creo que es una esperanza. La esperanza de que mañana nos espere un día mejor.
Sin embargo, “vana es la fe sin obras”. Depende de nosotros ese mejor mañana. Hay que entender que no podemos seguir siendo espectadores en la gran obra de la vida. Por lo menos, de vez en cuando, hay que asumir un rol y actuar.
No podemos permanecer indiferentes a la violencia, la pobreza y la injusticia que hay a nuestro alrededor.
¿De que sirve criticar sin proponer? Escuchamos a todos los que se quejan del país en el que viven pero no hacen nada para hacerlo mejor.
Lo que nos frena muchas veces es la creencia de que no podemos cambiar nada. No necesitamos incursionar en el mundo de la política o dedicar una vida a la ayuda de los pobres y enfermos para hacer una diferencia. Basta con empezar desde lo pequeño: procurando no tirar basura, cumpliendo con nuestros deberes, interesándote por los problemas que pueda tener el de al lado, ofreciendo condiciones justas en una empresa, participando con los vecinos para mejorar la colonia… a veces, basta con una sonrisa y una palabra amable hacia los demás para hacer la diferencia.
Hay una canción que dice: “Con un poco de suerte probablemente vuelva tranquila la mañana y con ella la esperanza…”. Es un pensamiento bonito y, sin embargo, no creo que sea cuestión de suerte. Es cuestión de querer, de por una vez en la vida tomar no el camino fácil, rápido y bien pavimentado. Sino el pedregoso, el empinado, el lento, el difícil y el que todos sabemos que es el correcto pero que no tomamos por flojera, por miedo que nos tachen de mochos, de aguafiestas, de tontos…
Hacer lo que está bien nunca es fácil. Hay ocasiones en las que incluso se puede llegar a pagar con la vida el hacer lo correcto pero siempre valdrá la pena.
Pero, no hay por qué irnos a lo extremo o a lo lejano. Para lograr grandes cosas siempre se empieza de lo pequeño. Para cambiar al mundo los primeros que tenemos que cambiar somos nosotros mismos.
Alguna vez escuché que como le llames a la vida ésta viene. Si le gritas que es un fracaso, que no sirve, que todo sale mal, así saldrán las cosas. Así que es tiempo de gritarle ¡hermosa, maravillosa, increíble! Por que entonces así vendrá. Nunca es tarde para comenzar.
Hay que salir de nuestra burbuja y conocer el mundo que hay a nuestro alrededor con todas sus maravillas y sus cosas malas. Para resolver los problemas lo primero es conocerlos. ¿Y cómo podríamos resolverlos si nos pasamos la vida pretendiendo que estos no existen? Es hora de despertar.
Todos juntos creamos en el mañana, pero, también, todos juntos creemos un mañana.
Martha
Gracias Mar…




