A 20 Años…
Hace 20 años, después de enterarme que México DF., estaba devastado, no sabia que hacer con el boleto de camión que me traería desde Chiapas a la Ciudad de México, para hacer mi examen de admisión para entrar a la universidad.
Mis amigos me decían que me quedara, que no había nada que hacer, que México estaba en ruinas y que la universidad esperaría… cambie mi maleta.. puse un poco de ropa que podía usar para obras de rescate y en silencio y con la bendición de mis papas, tome el camión con destino a la Ciudad de México.
Llegando a loa central camionera, se respiraba un aire de desesperanza, de tristeza y un olor a muerte se respiraba en cada lugar de la ciudad e México… México estaba de luto.
El metro, que solo funcionaba en algunas estaciones me dejo en el metro insurgentes… no había mas… yo iba a la colonia del valle, así que camine por insurgentes, desde el metro hasta el Liverpool de insurgentes. La gente tenia razón, estaba destrozado el corazón de México, los edificios destruidos, el olor a muerto y miles de albergues, eran la nueva cara de México.
Esa noche, el día 20 de septiembre, hubo una replica, bastante fuerte. Recuerdo que la gente estaba súper asustada… la gente lloraba de nuevo y se quería dormir fuera de las casas en los parques, por miedo de que los edificios colapsaran… Y del miedo, surgió el nuevo México, el México de la sociedad civil, el México que no se queda con los brazos cruzados y como un parto doloroso… del llanto, paso a la acción.
Yo como miles de personas, nos arrojamos a la calle a ayudar, a rescatar, a cooperar… a ser mas Mexicano.
La vida me tenia preparado el mejor regalo de mi existencia, decidimos junto con unos tíos hacer algo y fuimos a ayudar… juntamos ropa y un poco de medicinas… y sin quererlo ya estábamos adentro, fuimos a entregar esa ropa a Tlatelolco y nos pidieron pañales para bebe. Así que fuimos a un centro de acopio de la universidad panamericana, en Mixcoac… Estaba cerrada, no había nadie… estábamos a dos de irnos, y vimos un carro con víveres que entraba en una iglesia… la Parroquia de Santo Domingo… así que fuimos a la iglesia a pedir los pañales. El padrecito, después de unas preguntas, decidió confiar y nos dio un cargamento de pañales que íbamos a dejar en Tlaltelolco.
Fue cuando la vida me hizo mi regalo. En el equipo de ayuda, estaba, ala mujer con la que felizmente compartiría mi vida entera. Cabe decir que me enamore desde el priomer momento que la vi. Lo demás fue historia.
Estuvimos ayudando durante mucho tiempo, a muchos albergues. Entregando comida, ropa, y aliento a los rescatistas.
Se que el terremoto trajo muchas muertes, pero también trajo muchas historias heroicas y otras como la mía, de amor. Hoy a 20 años de haber visto por primera vez a mi esposa… Doy gracias.




